Mi casa cuenta mi historia: sus colores, mi estado de ánimo; sus muebles, las etapas de mi vida; sus olores la intensidad con que he vivido; sus espacios, las distintas formas como la disfruto y lo que aquí respiro se convierte en el dulce aroma de un hogar.
La construimos hace 16 años cuando supimos que venía en camino la tercera bendición , Isabella Marie, pues ya no íbamos a caber en el apartamento que teníamos. Elegí cada detalle, pisos, paredes, puertas, ventanas y terminaciones, aunque fue solo después de 5 meses que pudimos poner grama en el patio pues nos quedamos sin dinero! Las puertas…bueno sólo la de las habitaciones, las de los baños vinieron mucho después. Sin embargo ese comienzo un poco difícil, nos hizo apreciar aún más cuando podíamos ir terminando cada habitación,cada ambiente que habíamos soñado y que al cabo de estos años podemos decir que “casi está como queremos”. Todavía estamos planificando arreglos y mejoras, igual que hacemos en la vida de cada uno…es un proceso que no termina.
Cada cuadro en la pared viene de algún sitio, una experiencia, de seres queridos que ya no están presentes y que honramos, de aquellos que viven y celebramos, de algunos con los que he cruzado caminos y han dejado su huella en mi. Cada adorno tiene un porqué…porque me gusta, porque me lo regalaron, porque es lindo…en fin. Realmente no hay objetos que sobren y todos tienen un lugar especial, muchos de ellos solo ven la luz en determinadas épocas del año, porque los intercambiamos para que parezcan siempre nuevos y lo logramos! Es otra forma de ahorrar y también de disfrutarlos de manera diferente.
Casi todos los muebles tuvieron otro dueño antes de ser “míos”. La forma como han llegado hasta mí, les ha dado el valor: regalo de mami, herencia de mis abuelas, de mis bisabuelas o tíos, de los padres y abuelos de mi esposo, de amigas y amigos que conocen de mi fascinación por los muebles antiguos y de madera color caoba. Hasta un reclinatorio de un lejano monasterio de El Salvador traído por mi suegra en una maleta enorme y cargándolo ella misma, encontró asilo en mi casa luego de una larga búsqueda por tener un sitio donde doblar mis rodillas para orar. Todos tienen su propia historia que llegan para fundirse con la mía. Los más viejos deben superar el siglo; los más jóvenes ya tienen 10 a 15 años…no es que no me gusten los muebles modernos, son bonitos y me encantan verlos en las casas de mis amigas, solo que a mi me encanta el sabor a herencia, a tradición, a generación tras generación ….prefiero ese sabor a historia que me envuelve en su misterio.
Mi casa por sobre todas las cosas, está llena de recuerdos, de vivencias. Para mi es como entrar a un gran teatro a ver una obra o al cine a ver una pelicula. Cuando pienso en todo lo que he vivido dentro de mis tan queridas paredes, no puedo menos que sonreír. En ellas he celebrado la vida, he sido muy feliz y he reído sin parar; también he llorado , pero el saldo es a favor de lo bueno, de lo maravilloso que es tener un lugar que puedas llamar hogar . Vivo agradecida de tenerlo y compartirlo con los que amo. Aquí se han dado cita todos los que en un momento u otro han sido parte de mi vida. Esa era una de las condiciones cuando decidimos hacerla: teníamos que compartirla y hacer de ella una fuente de alegría para otros y la mejor excusa para celebrar toda ocasión juntos.
Mi lugar favorito es mi habitación. Es mi gran refugio. Aunque me encantan todos los espacios, si tuviera que escoger solo uno, escogería mi habitación una y otra vez. Esta repleta de libros, fotos, cuadros, libretas, música, recuerdos y más recuerdos.
En mi casa he visualizado mi propia vida de muchas maneras, he atrapado mariposas, he soñado con flamboyanes, he sembrado hortalizas y he visto florecer año tras año mis trinitarias. He disfrutado de impresionantes fuegos artificiales en la distancia y he sido cómplice de la noche más estrellada del año desde mi ventana. Desde esa misma ventana cada mañana, doy la bienvenida al día que llega y me encuentra un poco perezosa mientras los imponentes rayos del sol que por ella penetran terminan de despertarme aún sin querer.
He vivido noches intensas y días tranquilos, noches de luna y días de cielos azules intensos, temporadas de vientos y lluvias y de temperaturas frías inesperadas. He llegado cansada y he recibido acogida, he recibido abrazos inesperados y besos de mariposa. Definitivamente la historia de mi casa es mi historia y todavía tiene mucho que contar..como yo.