Después de la tormenta viene la calma…siempre. Gracias Señor por los vientos favorables del presente…por las fuerzas con que me animas, por las gracias que derramas y el amor que me sostiene…que nunca me olvide que estás en las buenas y también en las malas para agradecerte en todo tiempo y alegrarme con todo, viviéndolo en paz y rebosante de gozo por tenerte a ti.