Cuando eres joven, sueñas con cambiar el mundo; cuando eres adulto, el mundo lucha por cambiarte a ti. Se fuerte y no cedas tu libertad, no comprometas tus principios , vive por convicción no por conveniencia; enmienda tus errores toda vez que puedas y manténte fiel a ti mismo y a Dios por sobre todas las cosas.