Medio siglo de vida es necesariamente un punto de inflexión. O la vida te sugiere hacer un alto, quitar el pie del acelerador, o tu por tu propia cuenta y por convicción propia lo haces. Lo que es seguro es que no se puede seguir sin descansar, sin reflexionar , sin mirar detenidamente lo que ha sido el camino recorrido y renovar los propósitos, refrescar los buenos recuerdos, planificar esta segunda etapa e ilusionarnos otra vez como cuando eramos ninos. Atrás queda la prisa, la planificación estructurada y le doy paso a la espontaneidad,a lo que traiga el dia; atrás dejo las quejas y le doy paso al agradecimiento por cada situación que enfrente, cada persona que se cruce en mi camino y por cada reto a vencer…todos ellos me recuerdan que estoy viva!!! Recibo cada dia como un regalo y me comprometo a vivirlo como tal.