Ni paro, ni sigo, solo fluyo. Soy yo misma y me autentico a cada paso. Me concentro en el amar aquí y ahora. En el ser lo que debo ser hoy, viviendo cada momento como si fuera el único y confiando en que mi vida está en las manos de Dios y que él tiene control de todo lo mío, lo grande y lo pequeño, lo presente y lo futuro; y descanso confiada de que mañana me regalará otra gran oportunidad de ser, de fluir, de amar….