Vivir es llenar de significado hasta el más insignificante de los gestos; es abrazar los cambios con alegría sabiendo que todo será para bien; es encontrar propósito en cada acción desinteresada y esperanza en cada mirada ofrecida con amor; es descubrir quienes somos en medio de la tristeza y aún ahí, continuar caminando, convencidos de que no estamos solos y que Dios ha enviado a sus ángeles a nuestro alrededor para cuidarnos y restaurar nuestras fuerzas.