Vivir a conciencia, porque y para que hago las cosas. Para que lo que digo tenga sentido y lo que vivo tenga valor. Encontrar mi propósito desde el propósito de Dios para mi vida. No es sencillo, ni hay nada claro. Pero desde la mirada de Dios, todo cobra sentido. Desde enero estoy en un proceso donde he tenido que elegir constantemente, ponerme en camino, disponerme para lo que me llega, lo visto y lo imprevisto, y enfrentar con valentía lo novedoso y lo doloroso, lo que me saca de mi zona de comodidad y me enfrenta duramente a realidades desconocidas y me arrastra a un desierto no solicitado. Ese estar permanentemente en búsqueda de mi misma, hacerme las preguntas adecuadas que me ayudan a entender el momento que vivo, contemplarlo con una mirada distinta y no tratar de vivir todo esto sola, ha sido el reto de mi vida. Aún me falta mucho más, y las pruebas por las que he tenido que atravesar no me auguran que será un tiempo fácil. Pero en las caídas he ido entendiendo como esto funciona: hay que perseverar y permanecer sabiendo que aunque no lo vea o no lo sienta, DIOS ESTA AHI!!!!