No sé exactamente cuando pasó. Solo sentí como si se me destaparan los oídos al terminar de bajar de una gran altura. Pienso que quizás esa gran altura era mi falta de humildad que me colocaba alto , bien alto, donde a veces ni yo misma me alcanzaba. Un día escuché una voz dentro de mi, no audible para nadie más, que me animaba a vivir una experiencia única, diferente, llena de propósitos desconocidos pero atrayentes. Me animaba a descubrir quién era yo!!!
Esta voz me invitaba a abandonar muchas cosas, a algunas de las cuales me habia apegado en exceso y me presentaba una nueva forma de vivir. Por donde quiera que me movía en esos momentos, el mensaje se confirmaba. Ya no era solo la voz interna, sino mensajes que me llegaban por la via de amigos, libros que caían en mis manos, películas que veía que ni siquiera eran elegidas por mi, en fin, era innegable que el mensaje era para mi y era para ese momento en mi vida.
Sentí temor por lo que esta invitación pudiera significar, por el arraigo de mis conductas y de mis inconductas que ahora se hacían más evidentes. Pero temor o no, no veia muchas alternativas, tenía que abrazar esta invitación porque dentro de mi lo deseaba hace tiempo y así lo hice.
Comencé a caminar, a dar pasitos pequeños al inicio, tropezando casi de inmediato y además cayendo!. No entendía bien si era que me habia equivocado de camino o que había pasado, pero lo que si sabía era que nunca sentí deseos de devolverme aún cuando tenía que saltar obstáculos, atravesar desiertos, subir montañas y bajar al fondo del abismo. Curioso. Todo lo anterior me lucía más o menos normal, porque en verdad ya mis expectativas habían cambiado; habia dado paso a la espontaneidad y al dejar fluir y me habia obligado a abandonar mis esquemas tradicionales.
Cada tropiezo, cada caída me hacía adelantar, aún cuando yo no lo estaba percibiendo así. Solo al levantarme, me daba cuenta que estaba más delante de donde me habia caído. Una cosa tenía clara: al final de esa experiencia había algo que llamaba poderosamente mi atención y me motivaba a seguir.
Aún no llego a donde tengo que llegar. Voy de camino. Me sigo cayendo y me sigo levantando. Cada vez lo entiendo más aunque no todavía del todo. Me desafio cada dia a continuar. No cambio mis caídas por nada, ni mis tropiezos, ni mis montañas ni mis abismos.
Tengo motivos de sobra para seguir caminando.No me detengo. Avanzo confiada. La meta me importa.