Volver al primer amor…

Todos somos espejos de todos; en los demás vemos reflejados nuestros propios defectos y los criticamos porque somos incapaces de criticarnos nosotros mismos y corregirnos. Es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el nuestro, como bien sabemos.
Es por eso que me permito hablar en voz alta sobre un tema que en verdad me preocupa.

El estilo de vida que viven muchas familias de nuestra sociedad nos debería escandalizar o al menos preocuparnos o mínimamente llamarnos la atención. Sin embargo veo que muchas veces, los protagonistas de las hazañas más “notables” de nuestro medio, reciben el aplauso de un público que admira lo que ve y que no se detiene a confirmar a quien le otorga su admiración y que es realmente lo que esta detrás de esa “maravillosa” historia de la que solo ve la portada.

El “fan” , ve lo que quiere y arma su propia historia, mientras que el protagonista hace lo propio pero desde dentro y vende su historia a aquellos que están ávidos de vivir vidas ajenas pues les cuesta dedicarse a trabajar la propia que por supuesto tiene muchas áreas de oportunidad de mejora, pero es mas cómodo ver nuestra propia vida desde la grada y no asumir la responsabilidad de cargar con todo lo que somos .

Aparece cada vez más frecuente en nuestros ambientes como algo natural y es socialmente aceptable por una gran mayoría que prefiere no desentonar con el establishment y subir la bandera de alarma. Nos toca a los desafinados, a los desadaptados , a los “anticuados”, ser reiterativos con nuestros hijos, recordándoles que esos no son los valores que permanecen, ni los frutos que soñamos cosechar cuando sembramos…son la cizaña que crece en medio del trigo.

Esto obviamente no puede sostenerse a largo plazo pues es imposible fingir prolongadamente lo que no se es, ni disimular lo que se es. Todo sale; nos sale quienes somos cuando menos lo esperamos, por lo que es mejor procurar coherencia entre lo que decimos que somos y lo que en verdad somos pues no todos somos tan buenos actores.

Suficiente preámbulo. De lo que quiero reflexionar es lo siguiente. Por esas cosas de la vida me ha tocado estar cerca de una pareja que tan solo hace unos años tenia muy poco económicamente pero tenían algo que me encantaba: habían desafiado todo para estar juntos y se amaban con locura. Eso había que admirarlo. Sin embargo por un golpe de suerte les llego la abundancia material y todo cambió.

Para nada cuestiono que hayan superado esa difícil etapa de sus vidas pues todos deseamos y merecemos superarnos y alcanzar nuestros sueños. Lo que no entendí fue el cambio radical que sufrieron estas personas queridas en su comportamiento y su enfoque. Sus prioridades hicieron un giro impresionante al otro extremo, su humildad fue sustituida por un despliegue de posesiones que sinceramente le quedaban grandes y se les notaba, una presunción de haberes y teneres y una autosuficiencia que me dejaba sin palabras, sobretodo porque se que todo lo bueno viene de Dios y no veo que en sus vidas haya espacio para reconocerlo.

Subir escaleras saltando peldaños es un riesgo. Podemos pisar en falso y caer en un vacío y lo que es peor no darnos cuenta de ello. Me entristece que ya no estoy tan cerca y que puedo solo verlos de lejos y ser testigo de una decadencia familiar y una inversión de valores alarmante. Quisiera poder decirles que vuelvan a ese primer amor, el amor entre ellos y se despeguen del amor al poder, al poseer que ha sustituido todo lo bueno que tenían.

Leave a comment