Soy felíz, no porque no tenga problemas en mi día a día, ni tampoco porque haya encontrado alguna fórmula mágica para escabullirme de las situaciones dificiles que se presentan …soy felíz porque he asumido la vida que me ha tocado, con todo lo que me ha traído, algunas veces a regañadientes, otras de manera abierta y espontánea, otras agradecida y consciente de mis bendiciones.
Diseñé un mundo en mi mente, y salí de ella a construirlo. Decidí diseñar mi vida y no hacer fotocopias de vidas ajenas. Decidí jugar con las cartas que se me repartieron, importantizar todo lo que tengo, lo grande y lo pequeño. Decidí que iba a ser feliz a las personas que estaban a mi alrededor no con grandes obras sino con detalles sencillos pero sinceros pues vi que esa era la felicidad auténtica, lo otro era un egoísmo complaciente y míope.
Decidí dar gracias por todo y no fijarme por donde van los demás , sino asegurarme que llevo el ritmo correcto para llegar a donde quiero llegar en el tiempo que debo llegar.
Decidí que si mi pasto no era tan verde, le iba a poner abono porque no me iba a pasar la vida admirando de lejos los jardines ajenos,; yo sembraría mi propio jardín y lo cuidaría para que diera las flores más hermosas .
Y en todo ese proceso me dí cuenta que mientras más agradecía, más sentía que recibía. El agradecimiento verdaderamente multiplica las bendiciones. Hice entonces una práctica de agradecer todo lo que tengo, lo que recibo cada día, lo que aprendo cada día, lo que voy soltando cada dia; gracias por todas y cada una de las oportunidades que recibo, a Dios por sus detalles, por su predilección.
También durante ese proceso hice las paces con todo lo que soy, con mis limitaciones y mis habilidades, con mis carencias y mis abundancias, con mis virtudes y mis defectos. Es verdad que me costó, pero estoy en paz conmigo misma. Quizás a los ojos de los demás todavía me falte mucho por hacer , pero mi parámetro es interno. Yo sé lo que he superado, lo que me ha costado, de donde vengo, como voy caminando y cuánto me falta.
Siento que lo más importante ha sido el haber descubierto mis condiciones únicas, irrepetibles, originales que no existen en ningún otro ser humano. Esa combinación a veces explosiva de lo que soy, lo que pienso y lo que hago que antes me costaba aceptar y que hoy abrazo con gratitud. Es definitivamente uno de los momentos más determinantes de mi vida y estoy decidida a vivirlo en toda su plenitud.